Cáritas Diocesana, Noticias

Ayúdanos a que el futuro les sonría.

El Día mundial de la infancia, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo. Se conmemora que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959.

El objetivo del Día mundial de la infancia es recordar a la ciudadanía que los niños y niñas son el colectivo más vulnerable y, por tanto, que más sufre las crisis y los problemas del mundo, además recuerda que todos los niños y niñas tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que hayan nacido.

En nuestra sociedad todos los menores en edad escolar están escolarizados. Sin embargo el fracaso escolar afecta a muchos niños y niñas. Si bien son los colegios y las instituciones los que deberían poner remedio a este problema, en realidad son las familias las que se ven avocadas a intentar solucionarlo. Y muchas no tienen medios económicos para afrontarlo.

¿Qué futuro le espera a un niño o niña que no tiene herramientas suficientes para sacar adelante sus estudios?

Menores que sufren de primera mano la desigualdad, la necesidad, que ven como en su familia la crisis ha afectado de una manera especialmente cruel, con dificultades para llegar a final de mes o que el padre y madre se perpetúa en la situación de desempleo.

La realidad es que nos encontramos con niños y niñas sin autoestima, sin motivación, sin ganas de estudiar, o de intentar mejorar. Niños y niñas que no tienen esperanza. Hablamos de familias que no pueden costear un refuerzo para sus hijos e hijas con el fin de que lleven el ritmo de la clase y puedan superar el curso escolar.

Ante esta situación, desde Cáritas se decidió poner en marcha el programa de Apoyo al estudio. En él, se pretende trabajar con menores vulnerables en situación de retraso escolar. El objetivo es dar respuesta a las dificultades que presenten tanto a nivel técnico/escolar como de hábitos de estudio, reafirmando y apoyando su proceso socio-educativo, afectivo y su entorno familiar.

En muchos casos, la problemática familiar hace que los y las menores estén desmotivados para el estudio por lo que es necesario que el apoyo resulte una experiencia agradable donde la motivación tenga un papel fundamental. Por todo esto, el programa de apoyo al estudio es un espacio donde se propicia la confianza que ayude al menor a expresarse, consultar y preguntar.

La intervención con las familias hace que los y las menores vayan adquiriendo pequeños hábitos que les ayudan a lograr autonomía en el estudio, además de mayor capacidad para afrontar las situaciones.

Este programa se enmarca en la labor de Cáritas que es acompañar a las familias más vulnerables de nuestra sociedad en sus procesos de promoción y desarrollo personal y social.

Todo voluntario es bien venido. Es una labor que ayuda a quien la recibe y gratifica a quien la aporta. ¡Anímate!

 

PDF Explicativo:

INFANCIA_Programa Apoyo al Estudio.

 

 

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