
En el sexto aniversario del comienzo de la guerra en Siria, Cáritas de Vitoria se suma a la llamada de oración de Cáritas Internationalis.
Como cada año, la festividad de Santa Luisa de Marillac, patrona de las Hijas de la Caridad, reunió ayer a los y las agentes de Cáritas en un encuentro fraterno.
La tradicional eucaristía se celebró, como es habitual, en la capilla del colegio Marianistas y fue organizada por Cáritas zona Centro. Oficiaron la misa, Juan Carlos Pinedo, párroco de Nuestra Señora Madre de los Desamparados; y Javier Querejazu, delegado episcopal de Cáritas.
En la homilía, Juan Carlos Pinedo trasladó en nombre de la Iglesia Diocesana, su agradecimiento a todas las personas comprometidas con Cáritas. «El vuestro es un servicio gratuito, que no se mueve por lo económico ni por lo mediático, sino que se hace en un segundo plano. Os felicito por ese trabajo sencillo donde quien lleva el buen nombre es Cáritas». La lectura del día estaba en sintonía con este mensaje: «El que quiera ser el primero que sea el servidor, el último de todos».
Pinedo hizo hincapié también en la importancia de la fidelidad en el servicio. Que el compromiso con Cáritas sea constante, fortalecido y reafirmado un curso tras otro.
Para terminar, llamó a las personas asistentes a ser parte de la comunidad crisitana y promover que ella viva también el compromiso de Cáritas, que Cáritas sea una parte decisiva de esa comunidad cristiana: «Fue, precisamente, Santa Luisa de Marillac, quien puso las bases para una caridad organizada».
Gesto por la paz en Siria
Tras la comunión, los voluntarios y voluntarias de Cáritas zona Centro representaron el GESTO promovido por Cáritas Internationalis en el sexto aniversario del comienzo de la guerra en Siria. Se fueron descubriendo las letras que conforman las palabras PAZ EN SIRIA mientras el voluntario Xabier Barrutieta narraba una oración.


